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martes, 12 de mayo de 2009

De mala leche

Sí, hay noticias que me ponen de mala leche. Así que voy a escribir un post serio y de actualidad. Que también me da por ahí a veces.

Anoche estaba en casa tirada en el sofá con mis dolores varios en todo el cuerpo cuando escucho en las noticias que el gobierno va a vender la píldora post coital sin receta. Miro a mi costilla y digo: "Hay que joderse" Y me da la razón. (Como me gustan esos momentos)

El problema del gobierno y las mujeres es que en cosas importantes como la ley del aborto buscan una solución de mínimos que no es más que un parche y para cosas como ésta tiran la casa por la ventana.

No sé si alguna vez habeis tenido que salir corriendo a un centro de planificación familiar a buscar la receta para la famosa pildorita, pero a mí si me ha pasado un par de veces. Los médicos te explican todas las contraindicaciones de hormonarte a lo bestia, que es lo que hace la pastillita en cuestión. Porque si fumas o si abusas te puedes encontrar con enfermedades graves que no tienen nada que ver con el embarazo pero que te pueden llevar a la tumba.

Y es que hay niñas y mujeres que la toman como si fuera un anticonceptivo, osea, a lo cafre. En lugar de usar condones se meten un chute hormonal de estos post fiesta y listo. Y ahora la responsabilidad de comunicar los peligros de la píldora post coital recaen en los farmaceuticos. Y una cosa es que en Madrid te mueras de asco si necesitas una dosis y eres mayor de 22 años porque cierran los centros de planificación y en el hospital te dicen que no te la dan y otra muy distinta que lo liberen hasta el punto de que no haya un control.

Pero dejando de lado el tema de los embarazos, que es el mal menor, no hago más que pensar en las ETS y en la más grave de todas, el SIDA. Sin un método de barrera como es el preservativo... sin el miedo al embarazo no deseado que es lo que frena en la mayoría de casos... ¿¿¿quién garantiza que no habrá un aumento de contagios???

Si para que descienda el número de abortos y la "nueva" ley no desencadene un aumento de los mismos, (conocidos, claro está), nos pasamos por el arco del triunfo lo más peligroso del sexo... que va a pasar cuando lo que aumente sea el número de enfermos de SIDA u otras ETS?

Lo lógico, desde mi punto de vista es que los centros de planificación familiar abran todos los días, que informen a las mujeres y a los hombres de como tener relaciones sexuales sin riesgo, que las campañas de "yoponogocondóncomomolomogollón" no se hagan sólo con la idea de prevenir embarazos. El SIDA está ahí y no desaparece si no lo nombramos. Y seamos conscientes de una vez de que ya no es una enfermedad de drogadictos y homosexuales. Nunca se tiene la total certeza de con quien se va una a la cama.

Y esto también va por las chicas que buscan chicas. Hay ETS para todos los gustos y colores.

lunes, 22 de diciembre de 2008

No al aborto y no a la píldora

Así andan en la capital del estado. No al aborto y menos a la píldora postcoital.

Al parecer la crisis ataca también a las subvenciones de Esperanza Aguirre, aunque supongo que ella estará calentita en su casa, aquella de la calefacción de marras que nos hizo tanta gracia hace unos años. Y digo que la crisis ataca porque por falta de dinero va a cerrar un centro de planificación familiar que abría los fines de semana y los festivos.

Hasta aquí parece todo normal, pero el problema es que sólo hay tres centros abiertos en Madrid los fines de semana, dos en la capital y uno en Alcalá de Henares. Los de la ciudad atienden sólo a jóvenes hasta los 29 años y si tienes 30 o más te quedan dos opciones, o irte a Alcalá o encomendarte a todo el santoral divino para que ese condón que se te rompió no dejara pasar al espermatozoide más rápido de su promoción y te quedes embarazada.

Sí, claro, la opción más sencilla sería ir al hospital, pero... si lo haces cometes un error porque allí no te recetan la famosa pildorita. Las urgencias no están para eso, no señor. Lo más que hacen es mandarte a un centro de planificación, a un centro de esos que cierran por falta de subvenciones.

Si tenemos en cuenta que la píldora es altamente efectiva antes de las primeras 24 horas y que es los fines de semana cuando más oportunidades hay de pillar cacho o de echar un polvín con la pareja... Pues no tiene ningún sentido la negativa de los hospitales y menos aún que se permita el cierre de un centro por 24000€, una bagatela en comparación con los sueldos de los ediles populares.

Después se pasean por el mundo de la mano de las asociaciones pro-vida diciendo que el aborto es un asesinato. Y no me digais que no resulta irónico que Madrid tenga el procentaje de abortos mayor del estado.
Supongo que tienen tan interiorizada la lección de botánica de: papá pone una semillita en mamá... que se creen que en el momento de meter la semilla en tierra ya tenemos ahí una persona humana y eso hace que la píldora sea un asesinato e incluso haya farmacéuticos que se niegan a venderla.

Esas son las cosas que ocurren en el feudo de la Aguirre. Lo mismo prosperan mociones de censura como las de Pinto y al final van perdiendo ayuntamientos uno a uno.

Mientras tanto... mocitas madrileñas admitid un consejo. Mucho cuidado a la hora de manipular los condones, siempre que podais practicad el sexo entre semana y el día del señor, así por lo menos tendreis la garantía de que alguien va a poder echaros una mano si ocurre un "accidente". Y si teneis más de 30 años... yo os iba a recomendar el sexo con otras mujeres, pero allá cada cual.

Mucho cuidado, que Espe vigila y lo que no puede vigilar lo prohibe.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Con faldas o a la calle

Todavía recuerdo el cartel de "Silencio, por favor" que había en el centro de salud donde me recetaban jarabes para el catarro. Gracias a una genética envidiable nunca tuve ninguna enfermedad seria (dejadme que toque madera). Aparecía una enfermera, en el cartel, monísma poniéndose el dedo delante de los labios en un chistar mudo pero tan gráfico que nos hacía callar a todos. Estoy hablando de principios de los ochenta e incluso finales de los setenta.

Por aquel entonces las enfermeras llevaban uniforme con delantal y una cofia, todo blanco inmaculado, que la blancura es sinónimo de limpieza.
Pasaron los años y con ellos se cambiaron los uniformes, las faldas, delantales y cofias dieron paso a los pijamas, pantalones y camisas más cómodos a la hora de trabajar, más útiles a la hora de cubrir el cuerpo y protegerlo de manchas, de roces... No nos olvidemos que estamos hablando de mujeres que trabajan con enfermos.

Pero hete aquí que en Cádiz hay una clínica que vuelve a colocar la falda y la cofia a sus enfermeras. Estas se quejaron con todo el derecho del mundo, algo normal si pensamos que lo que buscan es la comodidad para realizar su trabajo con la mayor eficiencia y seguridad posibles.

El TSJA, lo que viene siendo el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, les ha quitado la razón. A currar con falda y de bonito que hay que dar buena imagen de la empresa. Y digo yo, ¿pero no es un hospital?, pero ¿lo importante no es el trato a los pacientes?. Pues no, lo que importa es que la imagen sea buena, y ahí lo tenemos, volvemos a los años setenta, a las cofias y a los delantales, porque para los señores que gestionan las Clínicas Pascual y en concreto el Hospital de San Rafael de Cádiz, lo importante es lo que se ve.

Ahora las mujeres que no quieran usar falda pueden acabar en la calle, ya no va a ser sólo una reducción de salario, quitándoles el plus de productividad. Que ya me dirán estos señores como se disminuye una productividad por llevar pantalones... Por esta regla de tres los enfermeros no la cobran por no andar con la cofia todo el día.

Lo más sangrante es que la justicia les dé la razón marcando una diferencia entre hombres y mujeres que no debería de existir. La igualdad es para todos pero también para todas aunque a los jueces se les olvide demasiado a menudo.

martes, 18 de noviembre de 2008

Castidad y heterosexualidad

Venía yo de comer una sopa de marisco de las que te dejan buen sabor de boca hasta las ocho de la tarde cuando me han enviado un mail con una noticia que me cortó la digestión. (Gracias cariño, no te lo tendré en cuenta)

Después de meses escuchando que Espe o "la Espe" está privatizando la sanidad en Madrid ahora podemos leer esto: "Un hospital público receta castidad en vez de condones frente al sida"

A menos de quince días del 1 de diciembre nos encontramos con que a día de hoy el hospital Carlos III o para ser exactos, algunos de los médicos de enfermedades contagiosas de dicho hospital reparten una guía que habla de "amor verdadero" de castidad y de la alteración conductual de los homosexuales.

Soy una alterada conductual que no quiere practicar la castidad porque no es sana para mi mente trastornada. Soy una mujer que piensa que lo importante es la educación sexual para evitar contagios, para evitar embarazos no deseados y abortos porque el sexo es parte de la vida y nos ayuda a crecer y a madurar.
Pero claro, desde mi bisexualidad seguro que a muchos médicos de los que colaboran o trabajan en la Fundación Investigación y Educación en Sida (IES), me pondrían como ejemplo de carne de cañón en su guía. Porque para ellos yo abortaré, me contagiaré y además sufriré trastornos psicológicos hasta el fin de mis días, que serán pocos por promiscua y casquivana.

Desde mi ignorancia pensaba que los hospitales y más los de la sanidad pública estaban para atender a los enfermos no para dar lecciones de moral gratuita y manida desde tiempos del apóstol Pedro. Creía que los médicos examinaban y curaban, que eran objetivos y no podían, o debían, dejarse llevar por sentimientos que nada tienen que ver con la enfermedad, como es la orientación sexual del paciente.

Y nada de masturbarse, que se te caen las uñas, el pelo y te quedas ciega, o lo que es peor, deterioras la grandeza de la sexualidad humana.

Pero bueno, como la excepción confirma la regla... voy a presentarme en la puerta del hospital Carlos III, voy a preguntar por el "encargao" de la guía de Adolescentes frente al sida y voy a pedirle que me examine porque un especimen como yo, que no soy hetero y que "promiscuí" como jamás se ha "promiscueado", ha logrado superar la adolescencia y sin ninguna enfermedad mental, todo lo más un catarro mal curado.

Todo sea por la ciencia.