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lunes, 20 de julio de 2009

Por fin se acabó la Semana Negra

Como deciros que no puedo ni con las pestañas. Estoy muerta, de lunes, agotada y con restos de una resaca que no acaba de pasarse. Pero por fin acabó la Semana Negra. Este fin de semana me lo voy a pasar en casita, tranquilita, leyendo y durmiendo.

Necesito recuperar mi hígado y depurar el organismo de tanto alcohol ingerido. Es que el calor es lo que tiene, que hacer sudar y sudar y beber y beber. Y a las dos de la mañana no apetece agua sino una cervecita fría o un cacharrín con mucho hielo.

Pero voy a hacer la mini crónica del fin de semana. El viernes salimos. No es novedad. Ale, todas pa la Caleya a darle a la sidra y a echar unos bailes. Resumen, llegué a casa a las 6 de la mañana y al día siguiente tenía que levantarme a una hora prudencial para asistir al Cuscús. Y fuí, fuí. Y allí se presentaron tras algunos problemas de ubicación Farala y Kaliope. Que tipas más estupendas. Supongo que se quedaron un poco flipadas porque conocieron a una de las mujeres más incombustibles que conozco. Les estuvo midiendo el aura con las varillas, eso y buscando objetos y personas sin mirar. Y es que, que vayas a comer cuscús y acabes en mitad de una carpa mientras alguien se acerca a ti empuñando unas varillas no es lo más normal que suele ocurrir. Después de la comida nos fuimos cada una a nuestros quehaceres y ya no las vimos más. Pero como sé que van a estar por estos lares unos días, lo mismo coincidimos y nos contamos un poco más de nuestras vidas.

Tras mi curso de percusión (ya, ya sé que me dedico a extraños menesteres) me reuní con Tita Cerveza y con Cris que había decidido cruzar la frontera de Cantabria de nuevo para venir a tomarse algo con nosotras. Que voy a contaros!! Nos reimos, bailamos, nos bebimos toda la cerveza del mundo e hicimos fotos a cual más extraña. Ya sabeis que no las suelo poner aquí, pero... esta vez tengo hasta excusa. La cámara sufrió un accidente al volar por los aires y acabar estrellada en el suelo. Espero que todo tenga solución. De hecho ya abre y cierra pero tiene unos puntitos muy raros que no sé si son de la pantalla o de la lente (que sean de la pantalla, que sean de la pantalla). Llegamos tarde a casa, muy tarde, pero esta vez no hay video del ALSA porque no salimos de Gijón y además tuvimos choferesa. ;)

Creo que nada más. El domingo a las 10 de la mañana abrí un ojo y fui incapaz de levantarme de la cama. Me pesaban hasta las uñas de los pies, así que deserté de la clase de tambores y me quedé durmiendo. Mejor eso que perder el conocimiento en mitad de la Chacarera. A ver si hoy recupero el tiempo perdido.

Voy a seguir currando, a ver si el resto de las asistentes se dignan a poner su propias crónicas.

Que cansada estoy, virgen de la pata arrastro.

lunes, 6 de julio de 2009

Mi Orgullo 2mil9

Todavía estoy aterrizando del fin de semana del orgullo en Madrid. Llegamos anoche más muertas que vivas y no me acostumbro al cielo gris y a estar 20 grados por denajo de la temperatura de la capital. Aunque se agradece el dormir de un tirón sin pasar los calores de la muerte.

Cada una habrá vivido un orgullo distinto, es lo bueno que tiene la fiesta y yo voy a contaros el mio que fue menos espectacular de lo que esperaba debido a problemas que vienen mucho al caso y que os contaré cronológicamente.

Salimos de Asturias el viernes a las nueve y media de la noche. El avión cogió el atajo aereo y en lugar de tardar una hora como es costumbre hicimos el viaje en 40 minutos. No quiero pensar que es eso del atajo porque no hago más que pensar en un agujero espacio-tiempo de esos. Llegamos a la T4 (la odio con todas mis fuerzas) y tardamos más en recorrerla, esperar a las maletas y salir que en hacer todo el viaje un par de veces. De ahí al bus y pa casina que era tarde. Es que soy una guay y tengo casa en Madrid ;)

Llegamos a eso de las doce y nos fuimos a tomar unas cervecillas para celebrar que habíamos llegado y de paso para saludar a la family, que una no se da cuenta de lo que les echa de menos hasta que no están cerca.

A las cuatro de la mañana y después de una partida de dardos y no sé cuantas al Trivial nos fuimos a dormir. Al día siguiente había quedado para ver a parte de mi gente madrileña, así que a la una del mediodía ya le estábamos dando a las cañitas, a los boquerones en vinagre y a las gambas. Estemos donde estemos nos cuidamos todo lo que podemos.

Gracias a una conjunción astral pude conocer, por fin, a la conciencia de la Tita. Muy maja la conciencia, de verdad que sí. Y después de tres horas de cañas salimos corriendo a la Cibeles a recoger a la delegación asturiana que llegaba a las cinco. Nos pusimos el traje de guerra y a coger sitio, a colocarnos en posición y a cargar las pilas. Llevábamos botellas de agua helada para poder soportar los calores y menos mal, porque aunque no se descongelaron del todo, por lo menos teníamos algunas gotas de agua que llevarnos a la garganta. Al estar helada hoy estoy medio afónica, pero no me importa. A los que llaman hoy a la oficina lo mismo sí que les molesta un poco, pero me perdonan porque saben que el fin de semana fue duro. De hecho hay quien me preguntó como es que no me había cogido el día libre. En fin, a lo que iba.

Esperamos bajo el sol de justicia, con los pies ardiendo porque el asfalto estaba a la temperatura perfecta para hacer gambas al a plancha y después de media hora... Empezamos a avanzar!!!

Y allá que fuimos tambor en ristre bajando hacia la Cibeles. Cantamos, tocamos, mucho. Parábamos para descansar y escurrir las botellas y no morir deshidratadas y la peña nos decía que tocásemos más. Como se nota que ellos estaban de miranda y no cargando con el tambor y con las manos desolladas. Porque sí, acabé con heridas de consideración en mis queridas manos. Heridas que me hicieron ir pa casa a las dos de la madrugada porque no podía ni coger el vaso. Y no estoy siendo exagerada, tengo "testigas"

Nos fuimos a cenar a Lavapiés, dieciocho o veinte mujeres comiendo tandoori y arroz basmati y no sé cuantas cosas más. No me di cuenta del hambre que tenía hasta que me senté a la mesa. Y es que tantas horas de cañas refrescan pero no alimentan.

El domingo volvimos al ataque de las cañas, pero antes mi madre, que es un sol, nos trajo churros y porras para que desayunásemos como señoras en casita. ¿A que es maja?

Despertamos a Cris que no sabía ni donde estaba y la pedimos que nos hiciera una crónica de su orgullo. No lo voy a contar aquí porque pa eso ella se da mucha maña. Y conocimos a Sweet!!! Fue un ratito, lo que dura una coca cola, pero al menos a mí me encantó. Va aumentado el número de blogueras que conozco. Luego a comer una hamburguesa de esas que pesan kilo y medio y corriendo al Alsa a que Cris cogiera el bus. Al Alssssaaaaaa al Alsssaaaaaaaaaa.

Y nada más, minisiesta en el sofá y de nuevo a la T4.

Vale que no salí hasta las mil ni nada de eso pero me siguen doliendo las manos que pa qué. Soy una pupas.

Y ahora a esperar el resto de las crónicas del orgullo.

martes, 4 de noviembre de 2008

Fin de curso

Se terminó el domingo con un asado argentino que me tuvo dando a las brasas no sé cuantas horas. Pero mereció la pena. Hay que ver que buena está la carne hecha lentamente en una parrilla.

Quince días de trabajo que me dejaron el cuerpo baldado, me duelen hasta las pestañas aunque supongo que el gripazo que traigo encima también tiene que ver. Apenas duermo, no sé si lo comenté antes, estoy un poco espesa a estas horas de la mañana, pero los tambores nos llenaban a todas de energía hasta el punto que a pesar del cansancio luego no éramos capaces de dormirnos. Y ahora mi cuerpo se acostumbró a ese ritmo y ahora me meto en la cama y doy mil vueltas hasta que por fin los ritmos se callan en mis oidos y llega el sueño.

Silvia se marcha hoy camino de Valencia, pasará mucho tiempo antes de que la volvamos a ver y la echo de menos. Parece algo absurdo que en dos semanas se creen lazos tan fuertes, pero supongo se viven las cosas con una intensidad que es diferente a la rutina de cada día.

Quiero pensar que estamos preparadas para tocar en la calle, para que nos miren o no nos hagan ni caso, como siempre. Pero ahora tenemos un arma poderosa, tenemos tambores que pueden sonar como trueno o como gotas de lluvia contra los tejados verdes de uralita que van desapareciendo.

Mi inutilidad con la parte izquierda de mi cuerpo parece ir disminuyendo paulatinamente, pero no es suficiente, lamentablemente. Hay momentos, demasiados, en los que lo que toco me suena a cascajo, me pierdo en los 16 golpes del Clave Son y ni os cuento lo difícil, por no decir imposible, que es hacer el tresillo infernal de la jota-fusión que montamos esta semana. Habrá que seguir dándole en casa, con una toalla sobre el parche para que mis vecinos no me echen de la comunidad.

Se terminó el curso, se acabó una etapa que es la salida para otras que vendrán detrás. Como dije el domingo: "Muchas gracias a todas por estos días de trabajo, por hacerlo más fácil, por cubrir los fallos cometidos en la dirección, por ayudarnos entre todas a aprender lo que nos parecía imposible" Vosotras sabeis quien sois, no hace falta que dé vuestros nombres aquí.

Y gracias Silvia. Millones de gracias y hasta pronto. Hasta muy pronto.

lunes, 27 de octubre de 2008

Soy repicanta

Ya sé que os estoy dando mucho la tabarra con el tema de la percusión pero es que tengo la sensación de que esto nos está cambiando a todas.

Es mucho el poder que da un tambor porque resuena por encima de voces y sonidos de la calle. Es mucha la responsabilidad de utilizarlo sólo como debe hacerse. Es mucho, demasiado para poder asimilarlo en una semana.

Hoy descansamos, hace unos días me parecía que no era necesario un día libre en este curso de dos semanas pero agota, de verdad que sí. Agota el cuerpo porque no estoy acostumbrada a este desgaste energético que al mismo tiempo me carga las pilas y agota la mente porque lo que se ve tan sencillo cuando lo hace Silvia resulta complicadísimo y requiere una concentración que creo que tení olvidada desde el examen de Selectividad. Ahí es nada.

Este fin de semana, bajo un sol de justicia, que quiso regalarnos la posibilidad de ensayar al aire libre, empezamos a hacer nuestros pinitos como directoras y coordinadoras de cuerdas. ¡Qué complicado es! Hay que hacerque todas toquemos al tiempo, que las que no saben puedan aprenderlo y además tenemos que movernos.

En el post anterior estaba yo quejándome de descoordinación con mi lado izquierdo... esta descoordinacion sigue y se ve aumentada cuando además tenemos que avanzar, movernos hacia adelante para poder tomar las calles y no quedarnos en un rincón. Cuanto nos queda todavía y que poco tiempo tenemos.

Eso sí, sonamos que es un gusto. De verdad, no es porque lo diga yo.

Pero aparte de eso, por fin tengo un instrumento que voy haciendo mio día a día. El repique. Suena tan bien. Y es tan exigente.... Maldita sea, esto me está gustando tanto que a pesar de la dificultad, de una velocidad que todavía no tengo no me importa. Vale, es cierto que me enfado mucho conmigo misma porque no suena siempre como me gustaría, pero tengo una compañera en la cuerda que lo hace todo mucho más fácil.

Espero poder colgar pronto un video de nuestros avances, pero como la cosa puede tardar... Lo dicho que el 25 N saldremos a la calle armadas esta vez con nuetros tambores. Esperamos veros a todas y a todos. Ya os diré donde y cuando.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Carincha, carincha

Después de dos días de clase... me duelen los brazos, no os podéis imaginar cuanto, pero merece tanto la pena...

Dos días nada más con Silvia, apenas cuatro horas y ha conseguido que sonemos con ritmo y con orden. Da gusto con esta mujer, de verdad que sí.

Aprendemos o lo intentamos a gran velocidad, es la manera de rentabilizar los pocos días que vamos a poder disfrutar del curso de percusión, pero os aseguro que os sentiréis orgullosas de nosotras cuando nos escuchéis el 25 de noviembre en la concentración contra la violencia de género.

Se hace complicado el vencer esa atrofia que tengo con el lado izquierdo de mi cuerpo, es como si una mano fuera obediente y la otra díscola o incapaz de seguir el mismo ritmo, de imponer la misma fuerza a un golpe. No importa, es normal, eso nos dice Silvia y con el tiempo mejoraremos. Sólo llevamos dos días.

Hemos conseguido hacer del Conseyu de la Mocedá un espacio de energías y de ritmo, de sonidos que nos agotan los brazos pero nos suben la adrenalina hasta tal punto que es imposible dormir por la noche. En mis oídos todavía resuenan las frases que nos ayudan a llevar el ritmo. Carincha, carincha. Voy, voy, toco mi tambor. Soy bordona, soy bordona.... (Esto que no tiene mucho sentido lo adquiere cuando se sabe el ritmo con el que se canta)

Y después del curso... unas sidras para refrescar el cuerpo y a cantar como hacía tiempo para refrescar el alma.

Hace ya más de dos años y no sé como pude vivir antes sin la Charanga, sin las reuniones de los viernes, sin poder juntarme con otras mujeres a intentar cambiar el mundo o por lo menos a decir todo lo que no nos gusta.

A las nueve estaré de vuelta esperando que llegue el momento de coger el surdo, el repinque o la bordona, tambores al final, para poner otro pie delante en el paseo que nos lleve a la revolución.

lunes, 20 de octubre de 2008

Que bien sientan las vacaciones

Ya volví por estos lares. Estuve fuera, desintoxicándome de facturas, registros, no conformidades y correos que no me traen más que trabajo. Ahora de nuevo en la brecha.

No voy a contaros mis vacaciones, o por lo menos no ahora, es posible que lo haga otro día, pero hoy no quiero aburriros más de la cuenta.

Empieza el curso de percusión. Ya os lo conté hace un tiempo. En media hora estaré dándole al tambor, que mira que me gusta. Y espero que cuando acabemos Silvia haya conseguido que en lugar de darle consiga sacar ese ritmo que debo de llevar dentro en algún sitio. Prometo que lo tengo.

En mi ausencia he recibido un correo con la dirección del blog de Isabel Franc. Lo teneis ahí al lado así que echadle un vistazo.

Mañana sigo, voy a calentar las manos que me va a hacer falta.