Mostrando entradas con la etiqueta placer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta placer. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de julio de 2010

Es posible resumir tanto en un blog???

Lo digo más que nada porque desde mayo no hice ni una sola aportación a este nuestro blog. Y de mayo a aquí han pasado varias cosas.

Una muy importante es que sigo sin curro y estoy empezando a asustarme de verdad.

Dos, los orgullos, el de Xixón y el de Madrid. Geniales ambos, tengo fotos y todo, pero no voy a empezar ahora a poner mi imagen en el blog, así que nada, os las imaginais. Hizo sol (como siempre), hizo calor (idem de lienzo), hubo mucha gente (a pesar del mundial) y allí estábamos tocando el tambor. Algunas nos visteis en acción y todo.

Tres, por fin acabó la Semana Negra que casi termian también con mis tímpanos y mi paciencia porque es muy duro estar 10 horas al día escuchando bachatas y reggetones de esos que taladran el cerebro. Diez horas escuchando a un tipo gritar eh, eh, eh, uh, uh, uh, oh, oh, oh. De verdad que hubo momentos en que hubiera cogido una cizalla y me hubiera cargado todos los cables del equipo de sonido.
Pero hubo un noche mítica, la fiesta que se hizo en la carpa de Radio Kras llamada La Nueche Torolla. Estuvimos viendo a la Vikinga y nos disfrazamos, nos travestimos, confundimos a todo el que pasaba. Regalamos condones, cenamos comida erótica que nos curramos (hasta aprendí a hacer trufas), bailamos, bebimos, amamos.... De todo oiga y con perilla.

Cuatro, me voy pal Carmín de la Pola sin medies ni nada porque hace calor y el viernes a la playa a torrar un poco, que mi cuerpo necesita un descansito.

Prometo contaros lo del Carmín con mñas detalle. De verdad.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El triunfo de la France

Estaba yo contando en mi post anterior lo vivido en el viaje a Toulouse y parece que a quien me lee (os quiero) lo que más les interesa es si triunfé. No quiero pensar en si lo que quereis saber es si triunfé en mi empeño de conseguir una habitación que no fuese triple, porque eso ya lo conté. Vamos que sí.

Así que copiando a Marcela y aunque ni sea todo lo lésbico que se podía esperar (es lo que tiene ser bi) voy a contaros uno de mis triunfos en el viaje. Conste que estará novelado y que puede ser que todo parecido con la realidad sea mera coincidencia, pero es lo que tienen las licencias poéticas. Culminó con un orgasmo ( o dos), lo digo por si no quereis seguir leyendo y sois de las que prefieren los finales felices a las historias completas.

Me metí en la cama porque ya era tarde, había que madrugar y estaba cansada. Cerré la puerta de la habitación y dejé una oreja abierta para poder escuchar su llamada cuando llegase.
Lo cierto es que tardó unos minutos, tan pocos que ni siquiera me había planteado el quedarme dormida, pero... había que disimular porque un despertar es, a veces, mejor que mil acostarse.

Cerré los ojos y esperé a sentir el peso de su cuerpo en el colchón, a mi lado. Su cuerpo se aferró a mi espalda y su mano curiosa comenzó a explorar mi piel. En mi oreja el sonido de su respiración profunda, su lengua caminando por mi cuello y unas palabras que me perforaron el tímpano sin ser más que un susurro.

Palabras que erizaban mi piel al tiempo que sus manos la calmaban con la seguridad de no ser un sueño, dando calor a cada escalofrío que me recorría la espalda hasta la nuca. Palabras que agitaban mi respiración y dejaban escapar gemidos de mis labios.

Palabras y unos dedos expertos que abrían mis piernas y hacían que mi cuerpo se dejase llevar sin control a la posición donde quería tenerme, donde mi vulnerabilidad era mayor, donde me entregaba entera sin posibilidad de lucha.

Se paseaba su mano por el interior de mis muslos. Se paseaban sus palabras por todo mi cuerpo. Se paseaba mi mente por cada centímetro de piel que despertaba a su tacto.

Labios, lengua, dientes... Manos, dedos, piernas, piel... Susurros, palabras, respiración...

Caricias lentas que se aceleraban al compas de mi cuerpo, al ritmo de mis movimientos. El pubis subiendo y bajando para abarcar todas las caricias, girando, adelantándose para buscar sus dedos entrando y saliendo.

Mis manos intentando abarcar su cuerpo sin posibilidad de alcanzarlo, mi cuerpo arqueándose para rozar el suyo que aguardaba expectante su momento. Manos, piernas, bocas, lenguas dientes... Palabras que buscaban mi placer, que lo exigían en ese momento para alcanzar el suyo.

El calor que sube por mis piernas, como si ardieran por dentro. El calor que coloreaba mis mejillas... La imposibilidad de seguir aguantando porque el placer una vez dentro de mí necesita salir como una explosión.

Mi cuerpo tiembla, se estremece y sus brazos lo frenan para que no me aleje, para poder seguir gozando de lo que llega. Su momento.

Y las caricias se vuelven más violentas, sus manos, como grilletes, me inmovilizan. Su cuerpo pesa sobre el mío frenando mis avances. No soy más que una muñeca que se estremece y lucha por calmar los latidos de su corazón. Un receptáculo de placer que se llena y se vacía con cada movimiento.

Todo vuelve a empezar. Mis piernas tiemblan, las rodillas se clavan en el colchón. Mis manos aferran las sábanas. El aire no me llega a los pulmones de nuevo. Está ahí, puedo escuchar su respiración, su voz, gemidos y gritos ahogados. No quiero escuchar porque su voz adelanta el final. Mi final. De nuevo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Hablemos de sexo

Esta noche soñé con esta mujer.

Así, tal cual. Con chistera y frac. La cosa degeneró luego porque ella ya no era ella y el chaqué se iba convirtiendo poco a poco en una especie de uniforme militar con gorra de plato y pantalón de montar con sus botas a juego. La seducción dió paso a la acción y...

Resumiendo, que tuve un BUEN sueño.

El otro día estuve echando un vistazo a un libro: "Tu dedo corazón" que me sorprendió gratamente. Y como no, hablando de sexo justo después de ver las fotografías que lo adornan. Mujeres y más mujeres pero de las de verdad, de las que se ven por la calle, no de esas que aparecen en los anuncios y que no las encuentras en ningún lado por mucho que busques.

Y viendo las imágenes y recordando vivencias personales, empecé a pensar que la naturaleza es muy inteligente y nos ha dotado a las mujeres de una flexibilidad mayor incluso sin ejercitar mucho el cuerpo. Porque sino fuese así... Lo tendríamos muy chungo compañeras!!!

Una pierna por un lado, la otra debajo del cuerpo doblada hacia atrás, la pelvis hacia adelante y el tronco en otra dirección. Y todo esto para alcanzar una mayor superficie de contacto. (No estoy visualizando la postura descrita. No trateis de imitarla porque no sé si es viable y la elasticidad tiene un límite)

Muchos centímetros de piel que siente y da placer, todo el cuerpo. Múltiples aparatos, juguetes, geles, pinturas y polvos que nos dan frío y calor y saben a fresa o a chocolate o a nada.

Creo que deberíamos plantearnos el practicarlo más y más a menudo y quizás informar al resto porque la imaginación de algunas es limitada y no está nada bien que el sexo nos llegue a aburrir. Porque donde esté un buen orgasmo que se quite el futbol y hasta L Word.

miércoles, 14 de enero de 2009

El placer en blanco y negro

Tiresias fue un adivino de la mitología griega, condenado a ser ciego por llevar la contraria a Hera en una disputa con Zeus acerca del placer de los hombres y las mujeres. La misma diosa le había convertido en mujer por haber separado a dos serpientes que se estaban apareando y como tal vivió durante siete años, hasta que la propia Hera decidió devolverle a su forma masculina al encontrarse de nuevo a dos serpientes y no haberlas separado.
Fue por haber vivido como hombre y mujer por lo que los dioses le llamaron para que mediara en su disputa. Zeus sostenía que la mujer experimentaba más placer que el hombre en contra de lo que sostenía Hera y Tiresias respondió: "Si dividiéramos el placer en diez partes, la mujer se haría con nueve de ellas mientras que el hombre sólo con una"

De haber sido Tiresias yo le habría pedido a Zeus que se dejara de darme el don de la clarividencia y me hubiera vuelto mujer de nuevo. Pero supongo que los adivinos vivían mejor que las mujeres por aquel entonces.

Dando una vuelta por V de Visibles (teneis el enlace a la derecha) encontré este video que me pareció de lo más sugerente. Creo que nunca perdí el conocimiento después de un orgasmo, nunca viví esa petite morte. Pero sí que he llegado a las lágrimas porque las sensaciones son tantas que no se pueden controlar y salen por donde pueden.

Es placer en blanco y negro, sin partes, sin porcentajes.