Hoy tuve una comida genial.
Hacía mucho tiempo que no me ponía a hablar con alguien y no llegábamos al final de la conversación a pesar de las responsabilidades mutuas.
Supongo que os habrá pasado eso de empezar a hablar con alguien en el trayecto de un lugar a otro y al llegar a la puerta de casa o al punto en el que los caminos divergen la conversación sigue y sigue.
Bueno, pues hoy tuve una de esas conversaciones que nos llevó a liarnos la manta a la cabeza y acabamos comiendo a pesar de que teníamos otras cosas que hacer.
Y la conversación que pasó por muchos temas acabó en las relaciones, en el amor romántico, en las necesidades y en lo que queremos en cada momento. En como vivimos el amor o a qué llamamos amor.
La necesidad de tener una pareja no siempre es real, puede ser que venga condicionada por lo que vemos y vivimos, por normalizar nuestra forma de vida, porque eso es lo que sale en las películas y en los libros. Pero es lo que hay.
Durante mucho tiempo, en el pasado, quise una pareja al uso, vivir eso del amor romántico, ese que dura para siempre y que no termina sino que nos hincha a comer perdices. Pero luego descubrí que el amor no dura para siempre; ni el amor ni las relaciones. De hecho creo que nada dura eternamente, no sé si es cinismo o que tengo la certeza de que no somos inmortales.
Hablábamos de las relaciones abiertas, de lo necesario para poder tenerlas. Lo primero, sin duda, es estar de acuerdo con ese modo de vida. (El respeto es básico para tener una relación de cualquier tipo). Y lo segundo es, y esto es un planteamiento personal, un nivel de autoestima tirando a alto. Más que nada porque no me parece difícil el incluir a una tercera persona en el sexo pero sí el tener una relación ajena a mi pareja. Creo que es porque las comparaciones, que son odiosas y si estás algo baja ni te cuento lo que duelen. Sobre todo cuando la que se compara es una misma.
Al final llegamos a la conclusión de que en algunos momentos (o en casi todos en mi caso) lo que necesitamos es sexo. Habrá que poner las medidas necesarias para que esa necesidad no nos cause un trauma, ¿no?
Como decía un antiguo compañero de trabajo no hay nada más bonito que un amor de provincias, porque te ves los fines de semana y las fiestas de guardar y el resto del tiempo lo dedicas a quien te dé la gana. Bueno, eso si no te enamoras y acabas haciendo la maleta y cambiando de residencia.
¿Quién sabe?
No les importa
Hace 4 meses

