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miércoles, 3 de noviembre de 2010

El amor y otras mascotas...

Hoy tuve una comida genial.
Hacía mucho tiempo que no me ponía a hablar con alguien y no llegábamos al final de la conversación a pesar de las responsabilidades mutuas.
Supongo que os habrá pasado eso de empezar a hablar con alguien en el trayecto de un lugar a otro y al llegar a la puerta de casa o al punto en el que los caminos divergen la conversación sigue y sigue.
Bueno, pues hoy tuve una de esas conversaciones que nos llevó a liarnos la manta a la cabeza y acabamos comiendo a pesar de que teníamos otras cosas que hacer.

Y la conversación que pasó por muchos temas acabó en las relaciones, en el amor romántico, en las necesidades y en lo que queremos en cada momento. En como vivimos el amor o a qué llamamos amor.

La necesidad de tener una pareja no siempre es real, puede ser que venga condicionada por lo que vemos y vivimos, por normalizar nuestra forma de vida, porque eso es lo que sale en las películas y en los libros. Pero es lo que hay.

Durante mucho tiempo, en el pasado, quise una pareja al uso, vivir eso del amor romántico, ese que dura para siempre y que no termina sino que nos hincha a comer perdices. Pero luego descubrí que el amor no dura para siempre; ni el amor ni las relaciones. De hecho creo que nada dura eternamente, no sé si es cinismo o que tengo la certeza de que no somos inmortales.

Hablábamos de las relaciones abiertas, de lo necesario para poder tenerlas. Lo primero, sin duda, es estar de acuerdo con ese modo de vida. (El respeto es básico para tener una relación de cualquier tipo). Y lo segundo es, y esto es un planteamiento personal, un nivel de autoestima tirando a alto. Más que nada porque no me parece difícil el incluir a una tercera persona en el sexo pero sí el tener una relación ajena a mi pareja. Creo que es porque las comparaciones, que son odiosas y si estás algo baja ni te cuento lo que duelen. Sobre todo cuando la que se compara es una misma.

Al final llegamos a la conclusión de que en algunos momentos (o en casi todos en mi caso) lo que necesitamos es sexo. Habrá que poner las medidas necesarias para que esa necesidad no nos cause un trauma, ¿no?

Como decía un antiguo compañero de trabajo no hay nada más bonito que un amor de provincias, porque te ves los fines de semana y las fiestas de guardar y el resto del tiempo lo dedicas a quien te dé la gana. Bueno, eso si no te enamoras y acabas haciendo la maleta y cambiando de residencia.
¿Quién sabe?

viernes, 6 de agosto de 2010

Creo que voy a volver a estudiar

Sí, ya sé que tengo una edad y que tenía que haberlo hecho antes, pero tengo mis razones para hacerlo y una de ellas es esta:


El resultado de la celebración del fin de carrera, proyecto y demás zarandajas de un colega. (Vamos que ya es ingeniero)

Podeis contarlas si quereis, hay 50 botellas de sidra y una cerveza que no sé de quien sería. Lo bien que lo pasamos, lo que nos reimos, lo que cantamos y lo que felicitamos al nuevo ingeniero.

Así que estaba pensando... y si termino una de las dos carreras que tengo empezadas??? Si me aplico puede que en tres años la haya finiquitado y entonces... en vez de 50 botellas (dado que conozco la capacidad alcohólica de mis amistades...) podemos llegar a 80 o 100.

Vamos que me lo estoy pensando.

Otra de las razones es que en estos momentos y no sé por qué extraña razón me apetece volver a meterme con los libros, los apuntes, los exámenes, los trabajos, el estrés, los nervios... Seré masoca???

Ya os contaré en qué queda esto, pero conste que ya miré el tema de matrículas y demás. Que voy en serio. A ver sil as ganas me duran hasta septiembre o es sólo un ataque de los míos.

martes, 25 de mayo de 2010

Voy a contar estupideces

Porque son las dos y media de la madrugada, el cuerpo me queme porque estuve en la playa y la crema esta, que se supone que tiene factor 12, protege una mierda.

Voy a contar estupideces porque es la noche que toca. Porque no tengo sueño ni forma y manera de tenerlo salvo que me agarre un pedo del copón, cosa que no me apetece lo más mínimo.

Ya os conté mi historia de Margot y aquel trío que nunca fue porque una tiene su dignidad y de aquella poca experiencia. Y me quedan muchas más estupideces que contaros, porque ante todo la vida es estúpida y corta (pero ancha).

Así que hoy voy a contaros como una se entera de cosas que es mejor no saber nunca.

El caso es que hace un milenio, por lo menos, andaba yo pensando que hacer con mi vida. La verdad es que lo pienso al menos una vez al lustro, pero aquella vez era una cosa trascendental. Bueno, pues andaba yo por los Madriles que me vieron nacer y me dió por pensar qué era lo que quería para mí. Tenía una pareja estable (porque llevaba más de seis meses) y pensaba que era el amor de mi vida. ¡Lo que hace la inexperiencia!
Hablábamos de futuro, de una casa en el campo (en este caso la sierra madrileña) y lo que queríamos hacer con nuestras vidas.
Yo que siempre fui una mujer independiente (que se lo digan a mi madre) pensaba, lo mismo que ahora, en tener una casa enorme para criar caballos y llenarla de amigos cuando ¡oh, mi sorpresa! se me arrancan con la historia mil veces escuchada de que quieren una familia con niños y toda la parafernalia. Con lo bien que vivía yo en la ignorancia.

Se me encendió la luz de alarma. ¡Mierda, que quiere familia tradicional! ¿Y no te vale con ponerle nombre a los potros que nazcan en casa?
¿Potros? - me dice - ¿y a quién le dejamos la finca en herencia?

Joder, yo no había pensado en morirme, pero desde ese día lo tengo de lo más presente. Menos mal que tengo una jartá de sobrinos políticos que sabrán gastarse las pocas perras que dejaré el dia que la palme. Bueno, eso si mi hermano no me hace tía de verdad.

El caso es que después de aquella creo que el proyecto de Praos Sin Fronteras tiene más sentido del que tenía. Ya os dije que hablaría del tema, pero es que si me pongo ahora me dan las mil. (Que te quiero Inma)

Si todo va pa'lante voy a ser una de las millonarias guays que le dejan los millones a otros que no son de la familia, no a la iglesia que me repatea el estómago que no veas. Eso si no tengo un perro favorito de la muerte, que si es así lo va a heredar todo.

Y no sé si todo esto es una estupidez (que creo que sí) pero es que el insomnio que tengo post playa no da para más.

Os quiero mogollón. A toes.

sábado, 22 de mayo de 2010

Autocensura

Soy una tipa sincera. Lo digo por delante porque los escorpio tenemos una fama malísima. Y no es que yo hagas caso de los horóscopos, pero el resto del mundo sí y claro, tengo que andar explicando que soy una tipa maja, buena incluso. Que lo de la venganza es algo que llevo metido dentro y que no sale ni con agua caliente (será por las duchas que me dí a lo largo de mi vida)

El caso es que no suelo hablar de mí misma, sobre todo cuando se trata de problemas personales o de sentimientos. Así soy yo. Pero de vez en cuando tengo un día de esos en lo que los astros se han alineado de una determinada manera y al final acabo contando cosas que no debería. Unas veces porque la sinceridad duele y otras porque hablo de como soy y no todo el mundo está preparado para sufrir semejante cantidad de información inútil (para ellos).

Como en éste, vuestro blog. Que me lanzo y escribo y escribo y aunque muchas de las cosas que hay son fruto de la imaginación desbordante que tengo, otras son ciertas y la peña no sabe con qué quedarse.

Así que haciendo caso a un consejo acertado que me dieron voy a autocensurarme. Al menos para una parte de la población. Otra, una minoría, tendrá que seguir sufriendo mis ataques de sinceridad y que les sea leve.

Y para el resto... quien me quiera conocer que se moje, leñe.

viernes, 23 de abril de 2010

Se me va de las manos

Por primera vez (y espero que última) voy a repetir post en dos blogs. Pero es lo que quiero decir y que lo sepa todo el mundo.
No tiene mucho que ver con las pijadas que suelo escribir, pero me da lo mismo. Es mi blog y me lo monto como quiero.

Ahí va:

Se me escapa una sonrisa. ¿Y qué le voy a hacer?
Si es que hace un tiempo pensaba y ahora me dejo llevar...
Vivo entre lecciones que, por mucho que me aplique, no pasan de la 2. Me esfuerzo y es tan exigente que no me deja pasar de curso.

Es la primera vez que quiero ir a clase para aprender porque lo que saque de estas lecciones lo llevaré siempre conmigo.

Sé que nada es fácil, lo vivo cada día, lo llevo marcado a fuego porque mi pasado nunca fue un camino de rosas y hoy todo se me olvida, como si acabara de llegar al mundo, como si estuviera por estrenar todo mi yo. Nada de tristezas, nada de preocupaciones más allá de las terrenales como la hipoteca y el Círculo de Lectores. Que no son tristezas sino obligaciones.
Supongo que me lo monté muy mal, pero no quiero pensarlo. Lo intenté, es sólo que no había llegado el momento. Sólo que nunca di más de mí que lo que mostré, que yo no lloro delante de nadie, que no me pasa nada nunca y si me pasa aprieto y tiro. Que soy como soy, ¡coño! Quien me quiera que me compre.

Estoy tirando abajo mi castillo de naipes, ahora toca construir uno nuevo con una base mayor y más firme. Y ahí me encuentro, sentada a los mandos de una bola de demolición mientras cavo los cimientos de un edificio más seguro, que no se caiga con los terremotos. No garantizo nada porque los seismos me persiguen allá donde voy, porque demoler y construir a la vez requiere una destreza que no tengo. Además estoy en un momento muy complicado de mi vida. Muahahahahaha!!!!!!

Hoy la vida se me va de las manos y no me importa, por una vez no quiero controlarla porque no quiero llegar a ningún sitio. Sólo quiero vivir lo que vivo, compartir lo que tengo y ser feliz. Quiero seguir riéndome con una frase, seguir buscando sentido a un desconcierto, quiero perderme en la noche sabiendo que me iluminan unos faros a medio gas. Quiero que madrugar signifique que me llegó la madrugada en la oscuridad a la que obligan unas persianas bajadas o las luces de un garito al que nunca le dio el sol.

Lo mejor es que creo que voy progresando en las clases, que mañana tengo otra y que me quedan mucho para los finales, a pesar de las vacaciones del profesorado.

Gracias por estar ahí y hacerme reír hasta las lágrimas.
Ojalá siempre fuera primavera, aunque sea sin túnica ni flores.

Buscaré clases particulares cuando llegue el verano.

lunes, 19 de abril de 2010

Todo lo que me gusta es ilegal...

... es inmoral, o engorda!
Que cruz tengo!!!

Es lunes. Un mal día por lo general, pero yo tengo un motivo para estar contenta, un motivo y una foto que me llegó esta mañana vía móvil y que me despertó a no sé que hora de la mañana. Bueno, sí lo sé pero me da vergüenza decirlo aquí. Sobre todo porque vosotras trabajáis y yo me estoy volviendo de un vago...

El caso es que estaba yo soñando cochinadas de esas que me vienen a la cabeza cuando me relajo y me llegó el mensaje en cuestión. El texto, que es lo que puedo reproducir aquí sólo decía "Buenos días", pero el ataque de risa que me dió... no tiene precio.

Y volviendo a lo que decía en el título. Todo lo que me gusta no debería gustarme. Estoy como estoy por eso, porque me gusta comer, me gusta beber, me gusta trasnochar, me gustan las drogas (blandas), me gusta el sexo. Coño! ¿Por qué no me gusta opositar a notaría? Eso es legal y no engorda, un poco de inmoralidad si que conlleva, porque con lo que cobran los notarios...

Sólo quería deciros que me voy a Francia, a "Tulus" y que ya os contaré mis aventuras en el país vecino, pero eso será el 30 de abril.

Os quiero.

jueves, 15 de abril de 2010

El libre albedrío

Últimamente tengo unas conversaciones de lo más interesantes, supongo que se debe a que tengo un interlocutor que me da pie a decir muchas tonterías y eso hace que entre las risas y las carcajadas surjan ideas peregrinas que, al menos en este caso, sí que tiene un punto de razón.

Hablábamos, o mejor dicho hablaba yo (que no callo), de lo bien que se está sin tener que dar explicaciones a familia y parejas varias (que a los amigos se les dan pocas o ninguna explicación porque no suelen pedirlas) y lo maravilloso que es poder ejercer el libre albedrío. O lo que es lo mismo hacer lo que a una le dé la gana. Y como libertades hay muchas, albedríos todavía más.

Hay que ver lo prestoso que es el levantarse por la mañana con una sonrisa, despertar porque sí, no porque el despertador dé la murga y desorganizar la vida que se nos supone organizada, o al menos se supone que debería estarlo. Decidir sobre la marcha lo que se quiere hacer y, paso a paso, ir haciéndolo hasta que una idea mejor se cruza por la mente y lo trastoca todo.

He de decir que este albedrío que tan libremente estoy viviendo estos días me está dejando unas ojeras que campan (también libremente) por mi cara y a veces son más oscuras y otras... bueno, resultan indescriptibles. ¿Por qué el disfrutar de la vida supone perder horas de sueño?

Ahora lo único que me está fastidiando es el tiempo porque lo que me pide el cuerpo es irme a la playa a tomar el sol y bañarme en pelotas en el mar. Pero hasta la meteorología tiene un albedrío de lo más libre, y no voy a ser yo quien se lo censure.

Así que nada, al chigre a escribir tonterías como esta.

jueves, 14 de enero de 2010

La Shakira y la Malú.

Tengo el día tonto. No me digais por qué, supongo que por la morriña esta que no me ha abandonado todavía y porque está cayendo una granizada de espanto. ¡Qué bonito es el invierno, mecagüendiez!

La cosa es que me he acordado de las vacas de mi consultora de calidad, que no es que las tenga ella, es que su familia es ganadera. Así que a las vacas no las conozco "in person" pero he oído hablar de ellas. Y lo creais o no se nota que los tiempos cambian que es una barbaridad incluso en el campo (ese lugar verde donde hay animalillos pastando)

Porque las vacas ya no se llaman Marcela, Pinta, Bonita ni cosas así. Ahora son "la Shakira", "la Malú", "la Chenoa"... Que no sé yo si les parecerá estupendo a estas mujeres que les vayan poniendo sus conocidos nombres a unas vacas lecheras, pero me temo que no van a poder reclamar nada a nadie.

Lo que no tengo claro todavía, no porque no preguntara sino porque la conversación del ganado fue por otros derroteros más prácticos como la producción de leche y su posterior distribución. (Esto me pasa por hablar del campo en una comida con el auditor de calidad) A lo que iba, que lo que no tengo claro es si "la Shakira" se llama así por tener un movimiento de cadera de esos que le quitan el hipo a los toros de la zona o porque a la dueña le gusta La Loba.

Y esto me recuerda que en un momento de la historia de la ganadería asturiana, hace ya una jartá de años que no voy a ponerlos aquí (que parezco mayor) un par de vacas tuvieron mi nombre. Bueno, se lo pusieron cuando nacieron pero lo llevaron durante el resto de su vida, antes de terminar convertidas en chuletas. (Que llena de sinsabores es la cida de la vaca) Y les bautizaron con tan hermoso nombre ( no, no tengo abuela) porque conocí a los dueños de sus respectivas madres (de las terneras no de los ganaderos) y nos corrimos tales juergas en la feria del ganado de Avilés que quedaron impresionados (o traumatizados) con mi presencia y lo conmemoraron con sendos bautizos.

De aquella me hizo hasta ilusión, pero conste que años después me costaba comerme un filete sin pensar si estaría masticando a una tocaya. Desde entonces intento comer siempre carne de güe (o buey) y así no tengo cargo de conciencia.

Y no sé por qué os he contado esto. Debe de ser el cierre contable del año, que me tiene hasta el moño.

martes, 1 de diciembre de 2009

Patadas voladoras.

Lo primero, gracias a todas por preocuparos por mi salud mental. El cabreo se ha desvanecido porque han entrado en razón, bueno por eso o porque no quieren hacer más que lo indispensable.
El jueves tengo la auditoría interna pero he decidido pensar en el viernes, que llega el puente, y olvidarme de todo lo demás. Y la verdad es que estoy mucho más animada.

Puente de BBQ en Falcon Crest. Mujeres y más mujeres a mi alrededor. Comida, bebida, puede que hasta drogas blandas... Hacer el canelo de la mañana a la noche. Ir a la Santa (que hay que mostrársela a aquellas que vienen de fuera y no lo conocen)
Sé que lo vamos a pasar genial.

Pero no iba a esto. Es que he vuelto a tener un sueño raro. De esos que tanto me gustan a mí. Y no, en este caso no había sexo, pero les metía una paliza a tres tíos en Chueca porque se pasaban 20 pueblos conmigo y con una colega. Yo era como Buffy Cazavampiros, repartía mamporros sin caerme de los tacones. (¿Por qué llevaba yo tacones?)

Y es que últimamente sueño mucho con las peleas callejeras estas. No sé por qué razón, pero el caso es que cuando alguien me cuenta que le pasó cualquier cosa. Al tiempo sueño que voy con ese alguien por la calle y acabo pegándome con gente. Estoy en plan superheroína del comic.

Y me gusta tanto la sensación que me queda al despertar que estoy pensando en retomar aquello del full contact que me pareció tan aburrido (para las que no sepan de que hablo, pinchad aquí) para lucirme en el caso de que uno de esos sueños se haga realidad. Porque poca protección voy a ser si me dan de leches primero a mí y luego a mi acompañante.
Lo que pasa es que en el full no hay patadas voladoras, que es lo que más me gusta de todo. Así que... o me busco otro deporte o me conformo con los sueños.

¿Dónde me enseñarán a dar esas patadas a lo Bruce Lee?

viernes, 13 de noviembre de 2009

Debe de ser porque estamos en noviembre

Estoy recuperándome de lo que fuera que me pasó anteayer por la noche y que sublevó mi estómago hasta el punto de pasarme media noche vomitando (y aquí difiero de lo que dice Tita Cerveza. La sidra nunca me hizo vomitar)

Tengo mucho curro. Nos enfrentamos a una auditoría de calidad y... está todo sin hacer. Bueno, no es que esté todo, está sin hacerse lo que le corresponde a mi jefe. Debe de ser que piensa que con venir de vez en cuando y preguntar que como vamos es suficiente. En fin, que me veo currando mañana y tarde, pero eso sí, voy a negociarlo con él porque de gratis como que ya no hago nada.

Y por lo demás... estamos en noviembre. Dentro de poco cumplo un año más y no por eso me hago más mayor, ni siquiera más adulta y responsable. Y me está empezando a preocupar.
Se supone que con los años tendrían que cambiar mis espectativas, mis metas a corto plazo, incluso mis ideas... Pero no, sigo como el año pasado. Será que sufro el síndrome de Peter Pan, que no quiero crecer???

Coincido con Rita en que necesito que me toque la lotería (que la lotera no está de buen ver y no me seduce nada) para poder hacer realidad algunos de mis sueños. No me considero materialista para nada, pero inevitablemente para tener una casa en el campo hace falta dinero. Bueno, eso o que alguien me la regale. Ya la arreglaré yo si hace falta (y conste que no quiero el casoplón de la Pantoja ni nada por el estilo)

Así que eso, quiero una casa en el campo y montar un garito en Gijón. Quiero conocer mundo y criar caballos. Se aceptan donaciones.

jueves, 8 de octubre de 2009

Paranoias de jueves

Tengo tantas ganas de hacer cosas que estoy mirando como crece el pothos de la oficina. Lo miro y lo remiro intentando descubrir por qué tiene unas hojas tirando a amarillentas. Probablemente en el vivero de donde vino no lo cuidaron demasiado bien.

Os cuento esto para que os deis cuenta del nivel de aburrimiento que tengo. Y es que no me seduce nada el ponerme a hacer una relación de herramientas. Uno, porque no es mi trabajo y Dos, porque me da lo mismo si se usó una u otra fesoria en tal o cual obra.
Sé que vosotras me entendeis.

Ultimamente tengo unos sueños la mar de extraños. Después de superar la fase de soñar con Jesús Calleja en el polo y con una niña que unas veces era peliroja y otra maorí. (Que parecía ser la hija del Sr. Calleja aunque se parecían como un huevo a una castaña). Ahora sueño con seres mitad humanos mitad máquinas. Y es que soy una persona muy influenciable, y después de leer Marina, de Zafón, pues me da por soñar. Y las paso putas, de verdad.

Quienes me conocen saben que yo no veo películas de miedo. El rollo vampírico lo tengo superado, más que nada porque me dan mucho morbo y me gusta la estética romántica. Pero nada más. Tuve pesadillas con Thiller así que os podeis hacer una idea.

Y todo esto a qué iba??

Ah sí, es que me hice un muñequito de esos Buddypoke del Facebook y creo que se me está despertando la vena Otaku (o sudoku, como dice Tita Cerveza). Creo que me encantaría salir a la calle con el pelo cardado, de color verde pistacho y lanzando bolas de energía o vestida de Sailor Moon. Así que voy a proponerlo de tema para la próxima BBQ, con frikivideo y todo.
Ya me veo vestida de Goku (el de la Bola de Dragón) ¿Alguien se apunta?

P.D. Acabo de leer el post para revisarlo antes de colgarlo y me he dado cuenta de que mis transmisiones neuronales deben estar afectadas porque... ¿qué tiene que ver Thriller con el Manga?
Pues muy sencillo, que tengo un colega medio gótico medio heavy que tiene un muñecajo de esos y por ahí la asociación de los vampiros y el manga.
Cada vez me extraña menos que me digan que estoy medio loca y que no me entiendan.
¿Vosotras me entendeis?

martes, 28 de julio de 2009

Dispersa.

Martes, 28 de julio, son las 11:25 de la mañana y acabo de volver de desayunar.

Tengo que preguntarle a mi jefe si vamos a cerrar la Semana Grande porque con los conciertos y demás voy a llegar muy cansada a currar por las mañanas. Y además en algún momento tengo que coger vacaciones.

Hay pocas veces a lo largo del día en las que mi cabeza esté descansando, normalmente siempre anda pensando en lo que hago o en lo que tengo que hacer. Colgar los cuadros que siguen apoyados en el suelo del pasillo, hacer hueco para el ordenador que me van a ceder gustosamente para poder cargar las aventuras gráficas que mi pobre portatil no asimila, mirar una mesa de centro para la nueva casa de la costillita, buscar unas estanterías para mis libros que ya no tienen sitio ni para yacer tumbaos...

Tengo curro, tengo cosas que hacer, pero tengo cuerpo de jota. Hace sol y eso trastoca todo mi mundo, me rehuyen las responsabilidades o mejor yo salgo corriendo porque no tengo ganas de estar aquí, en la pecera. Yo lo que quiero es ir de vacaciones, es largarme una temporada a las islas, a Cádiz, a cualquier sitio montada en una caravana.

Esperaré a septiembre y a ver que pasa. A ver si las cosas van cuesta arriba en lugar de en picado y vuelvo a las ocho horas de curro, al salario medio decente, a no tener que mirar la cuenta corriente cada tres días porque el fin e mes me llega el día 10.

Estoy dispersa. Voy a ver si me centro en algo y se me pasa el tiempo volando.

viernes, 17 de julio de 2009

Los menús de los libros.

Me aburro mucho. Hoy es fiesta en la construcción y aquí estoy yo, en la oficina maldita viendo como sale el sol y se pone a orbayar tres minutos después. Este tiempo va a acabar conmigo.

El caso es que anoche, a eso de las tres de la mañana (cuando llegué a casa, vamos) me puse a leer, que es lo que hago siempre antes de dormir, a pesar de la hora y a pesar del estado de embriaguez que me acompañe. Y supongo que por culpa de la sidra y de la panzada de sardinas que me metí para cenar empecé a pensar en lo bien que se come en los libros.

¿Os habeis dado cuenta de que los personajes de las novelas, sobre todo policiacas, cocinan todos de maravilla? Soy fan de la doctora Scarpetta, una forense estupenda que cocina como los ángeles, porque cada vez que llega a casa y se mete en la cocina no es para freir un huevo o calentar un plato de comida congelada, no, se curra unos menús que pa qué. Lo mismo que su sobrina, que por cierto es la primera bollo que yo encontré en un libro de estos.

Ahora estoy con El Fuego, la continuación del Ocho y la prota es aprendiz de chef en un restaurante vasco que hay en EEUU, la pasión por la cocina se la inculcó su tío Ladislaus Nim, un tipo que te hace una sopa de caerte muerta con eso que tienes en casa y que nunca te comes más los restos de un limón seco de los que siempre hay en la nevera.

Vamos, que quitando a Lisbeth Salander (enamorada estoy de esa mujer en los libros) que se alimenta casi exclusivamente de Billy's Pan Pizza, el resto de los personajes de novela se curran unas cenas de escándalo. Hasta Mikael Blomkvist cuando se mete en la cocina para hacer algo que no sea un sandwich prepara cordero en salsa.

Por todos esos platos de lujo con los que se deleitan los presonajes de los libros... Yo quiero vivir en uno de ellos y ponerme morada, eso sí, sin engordar un gramo, que es lo que tiene ser una criatura de papel, que no te sobra un kilo y si te sobra te lo quitas y ya está.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Una razón

Hoy me preguntaron que por qué me había dado este siroco y me había puesto a contar la historia de Margot. Como he titulado al blog Mis Razones pues quieren eso, razones por las que hago las cosas.

Yo sólo quería animar un poco este espacio que me estaba quedando muy pintón con tanta reivindicación y tanta crítica social, pero si no me da tiempo a leer el periódico por la mañana o al llegar al bar lo único que está libre es el Marca, pues lo único que puedo comentar es si Raúl tiene que ir a la selección o no. Y ya que sale el tema... pues no, a mí me siguen gustando más Torres y el Guaje y juegan en la misma posición. (Si no lo digo reviento)

Pues eso, que la idea no era hacer la crónica de los períodicos, que eso ya lo hacen los telediarios de última hora o de primera, no veo ni unos ni otros. Y como mi vida de oficinista en pecera no da para mucho más pues voy a ponerme a contar mi vida para que este blog no se apague lentamente y se muera él solo de aburrimiento.

Además seguro que hay más cotillas like moi que se entretienen y se echan unas risas con mis tribulaciones o lo que sea que me dé por contar.

Pues eso, explicado queda el siroco de ayer. Y a la espera quedo yo de saber si hay algún interés por parte del respetable para que siga contando mi historia para no dormir.
Que si no lo hay no lo cuento!!! O sí, como tenga otra tarde aburrida como esta...

miércoles, 25 de junio de 2008

Mis razones

Creo que voy a justificarme para estrenar este blog. Yo, que nunca doy explicaciones a nadie voy a hacerlo.

Nunca creí que fuera necesario tener una razón para hacer las cosas, me llaman Lady Impulsos, y esta vez sí que las tengo. Acabo de empezar a escribir un blog porque lo hace todo el mundo y yo no quiero ser menos. Ya está.

Debo tener una personalidad exhibicionista, y Jo se muestra como una Mrs. Hyde de lo más glamourosa. Se asoma porque quiere ser visible. Reivindica su espacio en mi vida más allá de los límites de lo convencional. O lo mismo es que busca ser convencional.

A Jo le gusta salir por ahí y contonearse lo justo sin perder la pluma (que la tiene, que la tiene), le gustan las mujeres... pero creo que no hay razón para eso. Simplemente es así.

Soy una tía con suerte. De verdad.

Es muy chungo eso de tener que esconderse para poder besar a tu acompañante, y cuando digo besar me refiero a un muerdo bien "dao", que para besitos en la mejilla ya tuve muchos años. Y digo acompañante porque no tiene por qué ser ni novia, ni esposa, ni amante.
Es duro que te miren y mal porque vas a contracorriente, porque no eres como la mayoría y eso que la preferencia sexual no se ve a la legua, vamos que no tenemos ni tres brazos ni antenas radar "caza-lesbianas".

No se vive bien dentro del armario, bueno, creo que ni bien ni mal, no se vive.

Y ahora viene el lema del orgullo de este año... Y visibilizarse es la solución, es la leche, es lo que deberíamos hacer. Pero... hay jefes (y jefas) lesbófobos (y lesbófobas), y entonces peligra el curro y comemos de lo que curramos porque la agricultura no está bien pagada y la lechuga regada con agua del grifo nos cuesta un riñón.

Lo dicho, yo tengo suerte. En el curro no hay problema. Puedo acostarme con quien me plazca y no se meten, como yo tampoco me meto en con quien se acuestan ellos.

La familia muchas veces no lo sabe pero se lo imagina, o lo sabe pero se niega a creerlo, o lo sabe y le da igual, o incluso lo sabe y le parece genial. De todas maneras es familia, nos quieren a pesar de todo y si no lo hacen... bueno, no voy a vivir toda la vida en casa de papá y mamá.

Me gustan las mujeres. No es la razón para empezar un blog pero... podría serlo.