miércoles, 1 de julio de 2009

Madrizzz me va a matar

Llega el Orgullo 2mil9 y otro año más bajaremos desde las tierras del norte a la caló insoportable de la meseta a dar voces y tocar el tambor.

Bajamos muchas y muchos. Toda la militancia de XEGA que no quiere perderse un año más las calles de Madrid llenas de gente, el calor, el color, las banderas, las canciones, la fiesta.

Pero este año es un poco distinto de otros, este año bajamos a Madrid cargadas de tambores para hacer ruido. Yo voy a dejar el mio que es chiquitín y manejable para cargar con un monstruo que pesa media tonelada y que me va a dejar las espinillas a vivir, lo presiento.
Antes de que me digais que soy gilipollas por ir cargando con semejante trasto a 40 grados a la sombra os diré que sí, que teneis razón pero que me apetece a pesar de los moratones de las piernas. Que un día es un día, coño!!!

Así que si nos veis pasar por la calle... esperamos que nos saludeis aunque sea con la manita. Como la reina. ¿¿¿Irá a la mani la reina??? Pagaría por verla al lado de Zerolo saludando a diestro y siniestro con la frente sudorosa y el pelo aplastado. Que no hay laca que resista esos calores.

Vamos con la gente de XEGA, con banderas de Asturias y armando follón. Así que si veis a unas cuantas mozas, con una camiseta morada y pantalones naranjas... buscad que por ahí andaremos la tita y yo y otras cuantas más cuyos nombres no voy a poner aquí por eso de la protección de datos.

Y luego de juerga y a cenar a Lavapies. Quien se apunte que lo diga. No tenemos pérdida.

Nos vemos en los madriles.

jueves, 25 de junio de 2009

Un añito!!!


Quien me lo iba a decir a mí con lo poco constante que soy para casi todo. Llevo un año dándole al blog. Y la verdad es que se me pasó volando.

Lo empecé para la campaña de visibilidad lésbica y aquí sigue, degenerando hacia el absurdo cada día que pasa.
Me lo he pasado muy bien dándole a la tecla y he conocido (y estoy conociendo) a gente estupenda, mujeres estupendas.

Muchas veces envidio las ocurrencias de algunas blogueras, las ideas que surjen de sus cabezas, envidio su facilidad para escribir y describir ideas y situaciones, para hacer chistes de casi todo (y chistes que yo entiendo)

Nada más, este es un post corto, sólo para felicitarme por un año de chorradas que han resultado una terapia estupenda, al menos para mí.

Me voy de puente. Seguiré el martes.

martes, 23 de junio de 2009

Voy a seguir con la juerga.

Hoy me estaba acordando, después del estupendo domingo de chuletas, sidra y blogueras, de otras fiestas en los madriles, cuando todavía no me había mudado a esta tierra que me tiene enamorá.

Viví durante dos años con una amiga con la que me lo he pasado estupendamente bien. Y al llegar San Xuan (o San Juan para los de Madrid) nos subíamos a la azotea de casa a hacer una queimada y a inventarnos conjuros la mar de estúpidos que, misteriosamente, funcionaban en algunas ocasiones.

Entre la queimada, los mojitos (que no podían faltar en ninguna celebración) y algún que otro cigarrito de la risa, hemos vivido momentos dignos de mención.

Un verano, vino una amiga mía de toda la vida de aquí. Así que para celebrarlo decidimos montar una fiestecilla íntima a la que, como siempre, se fue añadiendo gente hasta tener a 16 seres de los cuales conocía a cinco en el salón de casa bebiendo mojitos y echando humo de la risa de ese por las orejas. En un momento de la noche mi amiga la asturiana se metió en el baño, todos supusimos que para vaciar su vegija o lo que sea que tuviera que vaciar. Pero no salía, piqué a la puerta, di voces hasta que me contestó que estaba bien y que salía en un minuto.
Y salió con una sonrisa en la cara. Y pensamos: Mira que bien se quedó la muchacha después de su visita al Sr. Roca.
Al día siguiente y con el hambre que da lo de fumar abrí la nevera para coger un poco de queso y fuet que teníamos siempre para esos casos en que el hambre aprieta y no se tienen ganas de cocinar. Pero, ¡oh, sorpresa! habían desaparecido.
A voces desde la cocina me acordé de los familiares de los asistentes a la minifiesta de la noche anterior. Nos habían saqueado la nevera. Que gran error. La choriza había sido mi amiga la asturiana que en pleno ataque de hambre se había metido en el baño a comerse nuestras provisiones. Por eso no contestaba la jodía cuando yo aporreaba la puerta del baño, por eso su cara de felicidad... La verdad es que nos reimos un montón y como es una tía muy maja (por eso es mi amiga) nos invitó a unas cañas con tapas incluídas en la terraza del bar de debajo de casa.

Otro día os cuento como forcé la cerradura del vecino de arriba para rescatarle.

Y esta noche hay hogueras. Así que a las doce estaré en la playa viendo como se encienden y mirando al cielo con cara de boba mientras estallan los fuegos artificiales. Y a tomar unos culines, que el fuego seca la boca que no veas.

lunes, 22 de junio de 2009

Fin de semana intenso.

Como cada fin de semana en el que creo que no voy a hacer nada más que leer y relajarme, al final se acaban alineando los astros para que nada sea lo que había pensado.

Mi idea inicial era empezarme la tercera entrega de Stieg Larsson. Me apetecía mucho saber lo que le pasa a la buena de Lisbeth Salander y al final no le quité ni el plástico protector al libro.

El sábado quedé con mi costilla para finiquitar el tema del alquiler de su antigua morada con el casero más repugnante que me topé en mi vida. No sólo por el peluquín que le hace parecer más calvo de lo que es, sino porque es de estos tipos que se creen que por tener un colgajo entre las piernas ya merecen más respeto que una y además, es que el tío pretende dar pena y todo. Sin comentarios.

El caso es que después del trago del casero nos fuimos a tomar un vino a un sitio genial que hay en Gijón y donde se come que te mueres: La Bodega Fantástica. Y empezamos con un vino y a darle a la lengua con Jose e Irene (cocinero estupendo y fantástica camarera decoratriz). Y hablando hablando nos invitaron a comer. Cuando digo que son encantadores... Así que tras dar buena cuenta de un arroz con boletus y calamar que estaba de impresión, nos salimos a la calle a echar un partidillo de voley extremo. Esta modalidad deportiva se juega en mitad de la calle y esquivando coches.
Y en ese momento conseguí lesionarme lo suficiente para tener ahora mismo la mano morada. Bueno, más que morada tiene todas las tonalidades que existen entre el marrónoscurocasinegro y el amarilloictericia.

Después de eso seguimos con la tontería hasta la hora de la cena. Comimos de nuevo como señoras y pa casina que eran las tres de la madrugada.

El domingo por la mañanita me desperté llena de nervios porque me iba a comer a casa de una bloguera con unas cuantas más. Que estrés oiga. Me pasé parte de la mañana pensando en lo que iba a ponerme, si cambiarme de look para hacerme la interesante o si ir de natural de la muerte que es lo que mejor se me da. Así que... al final lo que conseguí yendo con chanclas y unos piratas fue acabar con los pies tan negros que podría haber germinado lentejas entre los dedos. (Si es que... quien me manda andar descalza por ahí)

Llegamos a León y allí estaban las anfitrionas con otras dos mujeres. A una no la conocía de nada, pero la otra... me era conocida. Será de la tele?, será de la última peli de Tarantino? será de alguna serie de éxito? No, era una blogera. Famosa en casi el mundo entero por su blog. Está en el listado de la derecha por si quereis buscarla y echarle un vistazo a lo que cuenta aunque estoy segura de que ya sabeis quien es.

Pues eso, que nada más llegar nos dimos un paseo por la finca, caminamos entre la hierba hasta la presa. Que no es una señora en la cárcel sino un canal de regadío que delimita las fincas de la zona. Ibamos con la idea de darnos un baño , pero la verdad es que sólo cubría por poco más arriba del tobillo y como ya nos habíamos duchado por la mañana (que semos mu relimpias) pues lo de hacer un polaco pues como que no nos apetecía mucho. Además la piscina no está todavía utilizable, pero tenemos la promesa de las anfitrionas de arreglarla en cuanto terminen con la casa. La están haciendo ellas y es un currazo enoooorme.

Nos sentamos debajo de una de las nosécuantas carpas que compraron nuestras anfitrionas para celebrar su boda el año pasado y hablamos de nuestras respectivas tierras, de lo que hacemos los domingos a la hora del vermut, de las fiestas de prao y empezamos a planear otra para más adelante, esta vez en Asturias. Y todo esto sin empezar a comer y medio ahumadas porque, a pesar de lo enorme que es la finca, estábamos pegadas a la parrilla y ya se sabe eso de que el humo va a las guapas.

Empezaron a sacar chuletas, chorizos a las parrilla, croquetas estupendas, ensaladas originales (me quedé con los ingredientes para hacerla en casa), bebimos sidra y más sidra, hablamos de lo divino y de lo humano. Soltamos toda clase de burradas por nuestras lindas bocas y sólo nos faltó bailar debajo de los chopos de la casa. Nos comimos como medio kilo de frixuelos y nos embadurnamos un poco de chocolate. Que invento el de los frixuelos con sirope.

La conclusión a la que llegamos es que hay que repetirlo muchas más veces.

Espero que nuestra blogera estrella llegara a casa de una pieza porque nada más salir de casa de nuestras anfitrionas ya se fue en dirección contraria. Que despiste!! Ja ja ja ja.

Y como avance... esperamos que pronto tengamos una blogera más. La animamos todas porque es una tía brillante y divertidísima.

Y eso ha sido todo. Bueno todo no, que me regalaron una pamela naranja butano y estoy encantaaaaaadaaaaaaaa.

lunes, 15 de junio de 2009

Tan pálida como el viernes

No hizo sol, al menos en la costa. La bruma entraba desde el mar cubriendo el cielo y... no fui a la playa. En Donosti estaban bañándose y todo y aquí nublado.

Pero no voy a pensar en ello. Ya tengo la experiencia suficiente de años y años para saber que los fines de semana, sobre todo cuando yo tengo todo el tiempo libre del mundo, llueve. Y de lunes a viernes, mientras estoy currando, un sol de espatarrar. Es mi sino.

De todas maneras no todo iba a ser malo. El domingo por la mañana, nos pusimos nuestras mejores galas (más mona iba yo con el vestidín de flores) y nos fuimos a dar un homenaje a Lastres, el pueblo donde rodaron la serie del doctor Mateo. Un poco antes de llegar hay un restaurante donde se come espectacularmente. Me lo habían recomendado hacía tiempo, pero no habíamos ido nunca. Así que allá que nos fuimos mi costilla y yo a dar buena cuenta del pescado que llega al puerto. Fresquísimo, oiga.

Después de comer y bebernos una botella de albariño nos fuimos a tomar café a un chiringo que hay en la playa de la Griega, estaba nublado, se oían los truenos a los lejos, pero lo bien que se estaba allí sentadas mirando al mar...
Porque el domingo fue un día muy marítimo. De la Griega nos fuimos cuando empezó a llover demasiado para seguir sentadas en la terraza disimulando como si no nos mojásemos. Y de ahí nos fuimos a casa a cambiarnos porque a la pobre le estaban matando los zapatos nuevos y volvimos al coche con idea de darnos una vuelta por el Cabo Peñas. (Conste que el super vestido de flores se quedó en casa y no es que fuera desnuda, es que me puse los piratas que son la mar de cómodos).

Como estaba muy nublado y no se iba a ver nada desde el faro nos fuimos a la playa de Verdicio, que está al lado y es preciosa. Todo verde, acantilados verdes y al fondo la arena amarilla. Además había unas olas... El caso es que nos tomamos una cervecilla, nos comimos un paquete de pipas rancias (que malas estaban las jodías) y vimos la repetición de los dos primeros goles de la selección.

Y luego de vuelta a Gijón, cena en una sidrería del barrio donde nos comimos unas andaricas (nécoras para las profanas) que estaban estupendas y pa casina.

Vamos, que a pesar de la imposibilidad de ir a la playa, me lo monto estupendamente siempre que puedo.

A ver que toca la semana que viene.

Y si os di un poco de envidia... Pues lo siento (un poco sólo)