sábado, 22 de mayo de 2010

Autocensura

Soy una tipa sincera. Lo digo por delante porque los escorpio tenemos una fama malísima. Y no es que yo hagas caso de los horóscopos, pero el resto del mundo sí y claro, tengo que andar explicando que soy una tipa maja, buena incluso. Que lo de la venganza es algo que llevo metido dentro y que no sale ni con agua caliente (será por las duchas que me dí a lo largo de mi vida)

El caso es que no suelo hablar de mí misma, sobre todo cuando se trata de problemas personales o de sentimientos. Así soy yo. Pero de vez en cuando tengo un día de esos en lo que los astros se han alineado de una determinada manera y al final acabo contando cosas que no debería. Unas veces porque la sinceridad duele y otras porque hablo de como soy y no todo el mundo está preparado para sufrir semejante cantidad de información inútil (para ellos).

Como en éste, vuestro blog. Que me lanzo y escribo y escribo y aunque muchas de las cosas que hay son fruto de la imaginación desbordante que tengo, otras son ciertas y la peña no sabe con qué quedarse.

Así que haciendo caso a un consejo acertado que me dieron voy a autocensurarme. Al menos para una parte de la población. Otra, una minoría, tendrá que seguir sufriendo mis ataques de sinceridad y que les sea leve.

Y para el resto... quien me quiera conocer que se moje, leñe.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El triunfo de la France

Estaba yo contando en mi post anterior lo vivido en el viaje a Toulouse y parece que a quien me lee (os quiero) lo que más les interesa es si triunfé. No quiero pensar en si lo que quereis saber es si triunfé en mi empeño de conseguir una habitación que no fuese triple, porque eso ya lo conté. Vamos que sí.

Así que copiando a Marcela y aunque ni sea todo lo lésbico que se podía esperar (es lo que tiene ser bi) voy a contaros uno de mis triunfos en el viaje. Conste que estará novelado y que puede ser que todo parecido con la realidad sea mera coincidencia, pero es lo que tienen las licencias poéticas. Culminó con un orgasmo ( o dos), lo digo por si no quereis seguir leyendo y sois de las que prefieren los finales felices a las historias completas.

Me metí en la cama porque ya era tarde, había que madrugar y estaba cansada. Cerré la puerta de la habitación y dejé una oreja abierta para poder escuchar su llamada cuando llegase.
Lo cierto es que tardó unos minutos, tan pocos que ni siquiera me había planteado el quedarme dormida, pero... había que disimular porque un despertar es, a veces, mejor que mil acostarse.

Cerré los ojos y esperé a sentir el peso de su cuerpo en el colchón, a mi lado. Su cuerpo se aferró a mi espalda y su mano curiosa comenzó a explorar mi piel. En mi oreja el sonido de su respiración profunda, su lengua caminando por mi cuello y unas palabras que me perforaron el tímpano sin ser más que un susurro.

Palabras que erizaban mi piel al tiempo que sus manos la calmaban con la seguridad de no ser un sueño, dando calor a cada escalofrío que me recorría la espalda hasta la nuca. Palabras que agitaban mi respiración y dejaban escapar gemidos de mis labios.

Palabras y unos dedos expertos que abrían mis piernas y hacían que mi cuerpo se dejase llevar sin control a la posición donde quería tenerme, donde mi vulnerabilidad era mayor, donde me entregaba entera sin posibilidad de lucha.

Se paseaba su mano por el interior de mis muslos. Se paseaban sus palabras por todo mi cuerpo. Se paseaba mi mente por cada centímetro de piel que despertaba a su tacto.

Labios, lengua, dientes... Manos, dedos, piernas, piel... Susurros, palabras, respiración...

Caricias lentas que se aceleraban al compas de mi cuerpo, al ritmo de mis movimientos. El pubis subiendo y bajando para abarcar todas las caricias, girando, adelantándose para buscar sus dedos entrando y saliendo.

Mis manos intentando abarcar su cuerpo sin posibilidad de alcanzarlo, mi cuerpo arqueándose para rozar el suyo que aguardaba expectante su momento. Manos, piernas, bocas, lenguas dientes... Palabras que buscaban mi placer, que lo exigían en ese momento para alcanzar el suyo.

El calor que sube por mis piernas, como si ardieran por dentro. El calor que coloreaba mis mejillas... La imposibilidad de seguir aguantando porque el placer una vez dentro de mí necesita salir como una explosión.

Mi cuerpo tiembla, se estremece y sus brazos lo frenan para que no me aleje, para poder seguir gozando de lo que llega. Su momento.

Y las caricias se vuelven más violentas, sus manos, como grilletes, me inmovilizan. Su cuerpo pesa sobre el mío frenando mis avances. No soy más que una muñeca que se estremece y lucha por calmar los latidos de su corazón. Un receptáculo de placer que se llena y se vacía con cada movimiento.

Todo vuelve a empezar. Mis piernas tiemblan, las rodillas se clavan en el colchón. Mis manos aferran las sábanas. El aire no me llega a los pulmones de nuevo. Está ahí, puedo escuchar su respiración, su voz, gemidos y gritos ahogados. No quiero escuchar porque su voz adelanta el final. Mi final. De nuevo.

jueves, 6 de mayo de 2010

De vuelta de Toulouse

Alguna vez os ha ocurrido eso de que planeais un viaje estupendo y cuando llega el momento todo se va torciendo?? Pues tengo que dar gracias a mi tesón (y no cabezonería como dice Tía Isi) porque lo que podía haber sido un viaje de los que se recuerdan por lo malo, lo fue de los que no se olvidan por lo muy bueno.

No sé si entrar en detalles, pero sí os diré que mi habitación individual estupenda e insonorizada se había convertido por arte de magia en una triple a compartir con otras dos mujeres. Una es estupenda y maravillosa y a la otra ni la conocía. Pero claro la opción de las noches de lujuria y pasión desenfrenada se me habían ido al garete. Así que... momento mosqueo.

Pero todo se solucionó perfectamente gracias a mi maquiavélica mente, bueno a eso y a los compañeros de viaje que se tiraron mucho al rollo al ver mi cara de desesperación.

Llovió, mucho, muchísimo. Marchamos por Toulouse en la mani del 1º de mayo, tocamos para los franceses y para los asturianos que habían ido con nosotros. Debimos hacerlo de miedo porque nos aplaudían y todo.

Y también hubo tiempo para la congoja, el visitar un campo de concentración, el cementerio donde están enterrados los que fueron a liberar Francia y nunca volvieron...

Gente estupenda que nos cuidó y nos agradeció una y mil veces que estuviéramos allí.

Pero eso sí, si quereis salir un domingo por la France... ya podeis llevar la petaca o en su defecto una caja de sidra porque a las once y media estaba todo cerrado. Y cuando digo todo es todo. ¿Dónde se vio?

viernes, 23 de abril de 2010

Se me va de las manos

Por primera vez (y espero que última) voy a repetir post en dos blogs. Pero es lo que quiero decir y que lo sepa todo el mundo.
No tiene mucho que ver con las pijadas que suelo escribir, pero me da lo mismo. Es mi blog y me lo monto como quiero.

Ahí va:

Se me escapa una sonrisa. ¿Y qué le voy a hacer?
Si es que hace un tiempo pensaba y ahora me dejo llevar...
Vivo entre lecciones que, por mucho que me aplique, no pasan de la 2. Me esfuerzo y es tan exigente que no me deja pasar de curso.

Es la primera vez que quiero ir a clase para aprender porque lo que saque de estas lecciones lo llevaré siempre conmigo.

Sé que nada es fácil, lo vivo cada día, lo llevo marcado a fuego porque mi pasado nunca fue un camino de rosas y hoy todo se me olvida, como si acabara de llegar al mundo, como si estuviera por estrenar todo mi yo. Nada de tristezas, nada de preocupaciones más allá de las terrenales como la hipoteca y el Círculo de Lectores. Que no son tristezas sino obligaciones.
Supongo que me lo monté muy mal, pero no quiero pensarlo. Lo intenté, es sólo que no había llegado el momento. Sólo que nunca di más de mí que lo que mostré, que yo no lloro delante de nadie, que no me pasa nada nunca y si me pasa aprieto y tiro. Que soy como soy, ¡coño! Quien me quiera que me compre.

Estoy tirando abajo mi castillo de naipes, ahora toca construir uno nuevo con una base mayor y más firme. Y ahí me encuentro, sentada a los mandos de una bola de demolición mientras cavo los cimientos de un edificio más seguro, que no se caiga con los terremotos. No garantizo nada porque los seismos me persiguen allá donde voy, porque demoler y construir a la vez requiere una destreza que no tengo. Además estoy en un momento muy complicado de mi vida. Muahahahahaha!!!!!!

Hoy la vida se me va de las manos y no me importa, por una vez no quiero controlarla porque no quiero llegar a ningún sitio. Sólo quiero vivir lo que vivo, compartir lo que tengo y ser feliz. Quiero seguir riéndome con una frase, seguir buscando sentido a un desconcierto, quiero perderme en la noche sabiendo que me iluminan unos faros a medio gas. Quiero que madrugar signifique que me llegó la madrugada en la oscuridad a la que obligan unas persianas bajadas o las luces de un garito al que nunca le dio el sol.

Lo mejor es que creo que voy progresando en las clases, que mañana tengo otra y que me quedan mucho para los finales, a pesar de las vacaciones del profesorado.

Gracias por estar ahí y hacerme reír hasta las lágrimas.
Ojalá siempre fuera primavera, aunque sea sin túnica ni flores.

Buscaré clases particulares cuando llegue el verano.

lunes, 19 de abril de 2010

Todo lo que me gusta es ilegal...

... es inmoral, o engorda!
Que cruz tengo!!!

Es lunes. Un mal día por lo general, pero yo tengo un motivo para estar contenta, un motivo y una foto que me llegó esta mañana vía móvil y que me despertó a no sé que hora de la mañana. Bueno, sí lo sé pero me da vergüenza decirlo aquí. Sobre todo porque vosotras trabajáis y yo me estoy volviendo de un vago...

El caso es que estaba yo soñando cochinadas de esas que me vienen a la cabeza cuando me relajo y me llegó el mensaje en cuestión. El texto, que es lo que puedo reproducir aquí sólo decía "Buenos días", pero el ataque de risa que me dió... no tiene precio.

Y volviendo a lo que decía en el título. Todo lo que me gusta no debería gustarme. Estoy como estoy por eso, porque me gusta comer, me gusta beber, me gusta trasnochar, me gustan las drogas (blandas), me gusta el sexo. Coño! ¿Por qué no me gusta opositar a notaría? Eso es legal y no engorda, un poco de inmoralidad si que conlleva, porque con lo que cobran los notarios...

Sólo quería deciros que me voy a Francia, a "Tulus" y que ya os contaré mis aventuras en el país vecino, pero eso será el 30 de abril.

Os quiero.